Entre tierra y mar, la región de Poitou-Charentes destaca por un patrimonio culinario que no deja a ningún paladar indiferente. Aunque la cría de cabras es anterior a la colonización romana, la elaboración de mantequilla empieza a desarrollarse solo a finales del siglo XIX tras la crisis de la filoxera que acabó con los viñedos y dio paso al desarrollo de los rebaños de producción de leche. El Bougon, el Chabichou o el Mothais traspasan las fronteras de esta región que alberga una infinidad de pequeñas producciones locales de calidad.