Picardía es un conjunto equilibrado de comarcas predominantemente rurales. La variedad de sus paisajes (agrícolas, forestales, urbanos, marítimos, etc.) y su variado patrimonio constituyen una riqueza e impulso para la actividad de su población. Con tierras fértiles y un clima templado que refuerza su predisposición para producir con regularidad, Picardía es desde hace tiempo una tierra de cultivos. Su producción es el reflejo de esta actividad agrícola. La sidra o el heno se pueden apreciar fácilmente en las especialidades queseras locales.