De oeste a este, Lorena presenta un relieve montañoso: en primer lugar las laderas, paisajes inmensos y majestuosos que se ven desde lo alto de las colinas levantadas sobre la llanura; en segundo lugar, la meseta de Lorena, cubierta de estanques y bosques, y por último, el macizo de los Vosgos, que marca el límite oriental de Lorena. Una región bien conservada que sigue dedicando inmensas zonas a la agricultura o al bosque. Pero Lorena no es solo rural: los cascos antiguos de las ciudades de Lorena conservan un notable patrimonio arquitectónico e histórico, en especial, monumentos religiosos y edificios militares. En esta región boscosa, húmeda y muy nevada en invierno, lugares como Meurthe-et-Moselle, la Meuse, Mosela y los Vosgos cuentan con una producción muy importante de Munster, Cancoillotte o Carré de l’Est.