La región de Isla de Francia nunca deja de sorprender: un destino obligado por la diversidad de sus paisajes, de sus habitantes y de su historia, una región atractiva por su potencial económico, por la riqueza de su patrimonio y su mezcla cultural. El savoir-faire de la región deja su huella en los productos del terroir (Brie de Meaux et de Melun, miel del Gâtinais, jamón de París, cerveza de Vexin, etc.) y en la artesanía. En la región de las inmensas extensiones de campos de cereales y remolacha, los quesos han conseguido sobresalir imponiéndose como sabrosos embajadores y demostrando que esta parte de Francia también tiene mucho que ofrecer a los más gourmets.