Francia, tierra de leche

Francia reúne todos los factores fundamentales para la ganadería lechera sostenible: clima templado, suelos fértiles, cultivos forrajeros de calidad, variedad de razas, ganaderos cualificados.

No importa lo que echemos la vista atrás, Francia siempre ha sido tierra de leche. ¡Se produce en todo el país! El clima templado y la óptima pluviometría son perfectos para las praderas y para el cultivo de forrajes, la base de la ganadería sostenible. Más de la mitad de la superficie de Francia se destina a la producción agrícola, existen 12 millones de hectáreas de praderas sobre una superficie de 551 500 km²: ¡el 20 % del territorio nacional!

 

 

Las granjas son familiares y tienen tamaño humano

Ocupan una superficie media de 90 hectáreas y los rebaños tienen entre 30 y 120 vacas. Las granjas más grandes suelen ser propiedad de 2 o 3 ganaderos que se unen para optimizar la gestión de los rebaños. Se aseguran de garantizar el bienestar de los animales y de proteger su salud realizando seguimientos individuales.

 

Modernas y adaptadas a las normas medioambientales

En 5 años se han invertido 4000 millones de euros para modernizar las granjas: reforma de establos para mejorar la comodidad del ganado y para el almacenaje y el esparcimiento del estiércol.

 

Las vacas pastan en las praderas más de seis meses al año

A partir de abril y hasta octubre, es decir, más de seis meses al año, las vacas pastan en las praderas. Se alimentan principalmente de hierba fresca de los pastos.

 

Prácticamente todo el alimento que consume el ganado se produce en la granja

Más del 80 % del alimento que consumen las vacas son forrajes y cereales cultivados y cosechados en la granja, lo que garantiza la trazabilidad. Esta autonomía es posible gracias a que las granjas lecheras francesas disponen de suficiente superficie de praderas y de campos para alimentar a los rebaños: entre 0,5 y 1,5 hectáreas por vaca.

 

Garantía de buenas prácticas ganaderas

Las granjas lecheras francesas han ratificado el Convenio nacional de buenas prácticas ganaderas, que fue instaurado en 1999. Dicho Convenio implica el cumplimiento de criterios específicos que llegan aún más lejos que la reglamentación: trazabilidad e identificación de los animales, salud del ganado, calidad de la alimentación, control de la calidad de la leche, buenas prácticas de higiene, bienestar y salud animal y respeto del medioambiente. Una serie de auditorías garantiza el funcionamiento del programa en todos los niveles.

 

Respuesta a cuestiones medioambientales

Una pradera para pasto permite almacenar 500 kg netos de carbono por hectárea y año. Algunos estudios calculan que se produce un beneficio intangible de 600 € por hectárea y año derivado del servicio ecológico de las praderas (almacenaje de carbono, filtración de agua, polinización, recursos paisajísticos), y eso sin contar los servicios de producción.

¿Sabía que?

Los rebaños están constituidos principalmente de tres razas: la Prim’Holstein (o frisona), la Montbéliarde y la Normanda. No obstante, los profesionales trabajan para proteger la biodiversidad y para fomentar la reintroducción de otras razas, sobre todo de razas de montaña (como la Abondance, la Tarentaise, la Brune, la Salers, la Aubrac, etc.).

Ver las diferentes razas de vacas lecheras