¿Cómo se consume el queso?

El queso es mucho más que un bocado en el centro de un plato. La tabla de quesos es una de las marcas de fábrica francesas y al queso se le otorga un lugar destacado en la alimentación diaria. No solo de postre, también en una tosta fría para merendar, en un sándwich a la hora del almuerzo, untado en una tosta caliente si hace frío, en un croque-monsieur para llevar, en taquitos para el aperitivo, como tentempié, de picoteo… el queso se cuela en cualquier comida, a cualquier hora.

Queso a todas horas

El queso se adapta a cualquier forma y ocasión, desde las más tradicionales a las más modernas. Lo encontramos en la mesa del desayuno, como tentempié antes o entre las comidas, durante el almuerzo y la cena, sin olvidar la merienda de niños y mayores, los aperitivos, los brunchs, el picoteo y cuando comemos fuera de casa. Durante el almuerzo y la cena, los dos momentos clave en los que se consume este producto, el abanico de posibilidades se amplía porque el queso responde a multitud de facetas:

  • es un placer para el paladar, hay mucho donde elegir y siempre puede redescubrirse.
  • autenticidad: se inscribe en la cultura y en la identidad territorial francesa, refleja la conservación de un patrimonio singular, es uno de los últimos bastiones de lo natural.
  • práctico y capaz de adaptarse excepcionalmente a diferentes usos. En cualquier momento y en cualquier situación, para llevar, solo o combinado con prácticamente cualquier sabor, el queso ofrece un elevado potencial de creatividad. Preparado de forma más o menos elaborada o «listo para comer», admite múltiples formas y múltiples usos.

 

Cocinando queso

En cocina, el queso es una «materia prima». Valorado por lo que es, este producto es uno de los principales ingredientes de la cocina francesa, en platos calientes o fríos, añadido en el último momento o como plato principal. En cocina, le va bien a las pastas, a los gratinados y a las tostadas. Dulce o salado, combina bien con las verduras y con la fruta.

Muchas recetas tradicionales regionales dan protagonismo al queso, generalmente fundido. Es el ingrediente principal de recetas como la raclette, la fondue, la tartiflette o los gratinados. También aporta un extra de suavidad y de textura a la pasta, a la quiche o a las pizzas, al croque-monsieur, a las tostadas, a la pasta brick, a las crêpes y a los panini. Por último, independientemente de que sea un queso industrial envasado o una deliciosa pasta joven de la zona del Jura, no podemos pasar sin él en salsas, ensaladas, sopas, tostas, vasitos, combinado con carnes e incluso con pescados.

El desarrollo de los picoteos para la cena le ofrecen una nueva franja horaria en el día a día. El queso admite muchas formas: taquitos, mini brochetas, tejas, rollitos, con fruta, con hojaldre… admite muchos acompañamientos y es agradable en boca, práctico y original.

 

La tabla de quesos

En Francia, la tabla de quesos forma parte de la tradición de los festines festivos o familiares. Testigo de la diversidad de los sabores franceses, la tabla de quesos ofrecida al final de las comidas y antes del postre, es un compendio de regiones, de producciones y de conocimiento. Hay algunas normas ineludibles para ofrecer una tabla de quesos a la francesa. Hay que pulir la presentación, multiplicando los acompañamientos para conseguir una calidad sensorial estimulante, variar las formas, las texturas, los colores y los sabores para aportar una experiencia innovadora.

En casa

 

El primer impacto de las tablas de queso es visual. Cuanto más interés prestemos a los colores, más apetitosa resultará.

También es recomendable combinar varios tipos de leche (vaca, cabra, oveja), las familias (pasta blanda, con corteza lavada, prensado, prensado sin cocer, con moho…) o afinados para satisfacer a todos los paladares.

Plateau de fromages KART

Debe primar la calidad en lugar de la cantidad, es mejor disfrutar de pocos quesos muy buenos, que de muchos mal elegidos. Una tabla de quesos incluye entre 4 y 8 quesos diferentes, no más, dispuestos en orden creciente de intensidad y, por lo tanto, de degustación. .

Hay que estar atentos a la temperatura: no debemos olvidar sacar los quesos dos horas antes de consumirlos.

Y, sobre todo, demos rienda suelta a la presentación utilizando materiales naturales e imaginativos como la madera, el mármol, la pizarra, la paja, las hojas, etc. Doblar el efecto combinándolos con el pan y el vino.

 

En un restaurante

 

La tabla de quesos sigue siendo el no va más de la gastronomía francesa. Muchísimos nuevos restaurantes la prefieren a servir solo un queso y para algunos es un orgullo presentar, antes del carrito de los postres, el de los quesos. En las provincias, la tabla suele reflejar la riqueza local. Se crean surtidos con diferentes afinados y sabores, producciones regionales que se presentan, acompañadas de un poco de historia o de detalles sobre el productor, como el orgullo de la región. En París, o en las regiones donde no existen productos emblemáticos, se contentan con surtidos que reflejen los gustos de la casa o con los grandes clásicos de todos los rincones de Francia, desde el camembert al roquefort, pasando por el comté, los quesos de cabra o el maroilles.

 

Acompañar al queso

Pan, vino, queso: un trío inseparable

 

A Francia le encanta el queso… y el vino. Ambos continúan siendo grandes símbolos de su agricultura y de su cultura. Representando el tríptico perfecto del sibaritismo francés, el queso, el pan y el vino están hechos para disfrutarse juntos. Durante una comida, cuando llega el momento del queso, surgen las dudas sobre qué vino ofrecer: blanco, tinto, de Borgoña, de Alsacia… La elección no es nada sencilla, porque además existen otras bebidas que también nos ayudan a descubrir el sabor de los quesos. El té, el champán, la cerveza, el sake y los licores forman combinaciones maravillosas que hay que saber elegir para experimentar todos los sabores que ofrece un buen queso.

 

Innumerables maridajes

 

Combinar la mantequilla con los quesos fuertes o las hierbas y las especias con los quesos frescos también es un acierto. En estos casos, lo fundamental es ser sutil. Aprender a combinarlos requiere tanto tiempo como llegar a conocer todas las variedades de nuestras regiones. Algunos panes son perfectos para determinados quesos y lo mismo sucede con los vinos.

A los quesos se les puede sacar todavía más partido acompañándolos con determinados productos, estas son algunas sugerencias:

  • Especias: comino & munster, hierbas provenzales & queso fresco
  • Frutos secos: pasas de Corinto & roquefort, avellanas & abondance, nueces, almendras…
  • Fruta fresca: manzana & emmental, uvas & azul
  • Panes de harinas diferentes (nuez, aceite, maíz, espelta, etc.) y con diferentes cortezas (baguette, pan de masa madre, centeno)
  • Vinos y demás: roquefort & Sauternes, munster & Gewurztraminer, son combinaciones que no fallan. Aunque también existen combinaciones menos conocidas: con té, con café, con champagne o con licores. En la familia de los whiskys también hay maridajes muy evidentes.

 

Descubra todas nuestras sugerencias y combinaciones

 

 

¿Cómo se corta el queso?

Redondo, cuadrado, con forma de corazón, de pirámide, etc. En Francia se elaboran más de 300 tipos de queso.

Aprender a cortar queso francés