Al igual que el queso necesita de tiempo para madurar, el pan lo necesita para subir. Este es tan solo uno de los muchos puntos en común entre el pan y el queso. Porque el encuentro entre la base contundente y sabrosa y los quesos que se untan o posan sobre ella se produce instintivamente. Más o menos ácido, con más o menos levadura, más o menos integral, natural o relleno… El mundo del pan invita al del queso a explorar nuevos horizontes.  Variar el tipo de corteza y de miga, la densidad, la fermentación o la textura es un arte que se aplica tanto a los quesos como a los panes. Pequeños consejos para conseguir un acorde perfecto. Un buen pan para un buen queso.