&

& Sidra brut Pays d’Auge

El queso: Neufchâtel...

Este es un queso sutil, sedoso y aéreo. La corteza del Neufchâtel es mohosa y blanca. La pasta es esponjosa y tiene una delicadeza, que el suave aroma y las notas húmedas del moho ya adelantan, que hará las delicias del paladar. En boca evoluciona poco, tanto desde el punto de vista aromático como táctil. Es un queso fundente que mantiene su delicadeza y su toque mineral hasta el final.  

La bebida: Sidra brut de Pays d’Auge...

El tono dorado adornado de pequeñas burbujas provoca sensaciones olfativas cautivadoras. Las suaves notas afrutadas y el leve toque de miel son irresistibles. La textura, una vez culmina el ataque ligero y nervioso del gas, es delicada. Es elegante y bastante afrutada, con una sensación táctil aterciopelada. El toque final se caracteriza por un agradable amargor subyacente y por los matices preponderantes a fruta. Temperatura de degustación Para que la sidra despliegue todo su potencial organoléptico, la temperatura adecuada es de 7 u 8 grados.  

La unión de las texturas y de los sabores

La sidra continúa siendo la reina de las bebidas de esta región de Normandía y acompaña perfectamente a este queso, ya que ambos tienen características similares. Comparten un registro delicado que provoca sensaciones sutiles, sus aromas son elegantes y tienen una untuosidad y una suavidad preponderante que conectan con facilidad. Disfrutar del queso y de la sidra es cuestión de matices y esta pareja sabe cómo llevarse bien sin contradecirse. Quizás esta sea una de las mejores combinaciones posibles.