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& Oporto blanco seco Quinta do infantado

El queso: Brie de Meaux...

La corteza es mohosa, blanca y tiene pequeños pliegues. La pasta es cremosa y homogénea, de un color que va del blanco roto al amarillo claro. Desprende aromas a fermentación y a avellana. En boca, la pasta se funde y envuelve las papilas delicadamente.  

La bebida: Oporto Quinta do infantado blanco seco...

El Oporto blanco es el Oporto menos conocido, ¡pero existe! Tiene un color amarillo con un leve toque de naranja. Desprende aromas a uva pasa, a manzana y a melón que componen un buqué afrutado e intenso. En boca, este Oporto no es demasiado licoroso, por eso se dice que es «seco», sino que es delicado, aunque de cuerpo denso y dulce que termina con unas notas añejas.

Temperatura de degustación

Existen dos vertientes en lo que respecta a la temperatura. La primera es la que prefiere que el vino se sirva a temperatura ambiente. En este caso el vino parece más potente de lo que es y se acentúan los aromas, algo que puede ir en detrimento de la armonía que buscamos. La segunda plantea servir el vino fresco (a 8 o 9 grados) para «matizar» los aromas y la potencia alcohólica facilitando la alianza entre el vino y el queso.  

La unión de las texturas y de los sabores

El Oporto blanco augura sensaciones apetitosas confirmadas por el buqué compuesto de notas afrutadas entre las que domina la uva pasa. Esto potencia la salivación y nos prepara para lo que viene. El Brie de Meaux es agradable y tierno, resulta fácil percibir las notas de frutos secos (avellana) y la untuosidad que le aporta su faceta cremosa. Al degustar el queso, lo acompañamos con un sorbito de Oporto para que la agradable pasta revele sus matices táctiles y se consume una armonía impecable. El universo aromático y las sensaciones táctiles combinan a la perfección.